La literatura del Romanticismo es el movimiento cultural literario que se produce a fines del siglo XVIII y a comienzos del siglo XIX en varios países europeos como Alemania, Francia y Reino Unido, se desarrolla a lo largo de todo el periodo decimonónico, y continúa ejerciendo su influencia, en varios de sus rasgos más característicos, hasta la actualidad.
Romanticismo alemán
El Romanticismo
alemán no fue un
movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (
Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX.
Una gran importancia en su nacimiento tuvieron dos movimientos, uno espiritual, el
Pietismo, que se desarrolló mucho en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII y el primer tercio del XIX y procuraba renovar la religión protestante volviendo a la religiosidad individual e íntima frente a los aspectos más formalistas y teológicos del culto, para hacer la religión cada vez más un asunto del corazón y de la vida y no sólo de la inteligencia, y otro de orden estético y anticlásico, el
Sturm und Drang.
En la segunda etapa (
jüngere Romantik) destacan los
hermanos Grimm, Jakob y Wilhelm, importantes filólogos y compiladores de tradiciones y cuentos populares, muchos de ellos de hadas;
E.T.A. Hoffmann, creador de relatos fantásticos, y, en el teatro,
Georg Büchner fraguará dos tragedias maestras:
La muerte de Dantón (1835) y
Woyzeck. Otras figuras importantes son
Adelbert von Chamisso (1781-1838), autor de
La maravillosa historia de Peter Schlemnihl, también sobre el mito de Fausto, y
Joseph von Eichendorff, autor de una
novela picaresca,
Aus dem Leben eines Taugenichts ("De la vida de un tunante", 1826). El poeta más importante es
Heinrich Heine, autor de un
Romancero y un
Libro de cantares.
Romanticismo francés
El Romanticismo
francés tuvo su manifiesto en
Alemania (1813), de
Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII fue
Jean-Jacques Rousseau, autor de
Confesiones,
Ensoñaciones de un paseante solitario, el
Emilio,
Julia, o La nueva Eloísa y
El contrato social, entre otras obras.
Junto a estos autores, cabe reseñar el resurgimiento de literaturas en lenguas no oficiales como la
provenzal, en la que escribe el grupo
Félibrige, acaudillado por el gran poeta
Federico Mistral y que pretende restaurar la antigua
poesía trovadoresca medieval. Entre sus obras cabe destacar la
Mireya de Mistral.
Romanticismo francés-inglés
Romanticismo escandinavo
Aunque el influjo de la Ilustración fue hondo y persistente en Escandinavia, particularmente en Suecia, el Prerromanticismo arraigó pronto y se extendió con facilidad, pues el clasicismo estético nunca llegó a penetrar de veras en las literaturas nórdicas. Sin resistencia revivieron los temas de las
sagas y los
escaldas, por ejemplo en
Rolf Krage y
La muerte de Balder del lírico danés
Johannes Ewald (1743-1781), acaso el más inspirado de los poetas escandinavos de su tiempo. También escribió en prosa ensayos que contribuyeron a fijar el estilo. Tras Ewald, el movimiento se asienta y da un gran poeta en Suecia:
Erik Johan Stagnelius (1793-1823), y dos destacados autores en Dinamarca:
Adam Oehlenschläger (1779-1850) y
Bernhard Severin Ingemann (1789-1862).
Romanticismo neerlandés
Romanticismo polaco
Bohemia y
Polonia fueron los únicos países eslavos que han vivido desde antiguo en la órbita de la cultura occidental, porque tuvieron en la
Edad Media una literatura latinoeclesiástica y conocieron un renacimiento humanístico importante. La poesía romántica de Polonia está rigurosamente unida a los afanes de
restauración nacional; Polonia había sido repartida entre
Rusia,
Austria y
Alemania y la nostalgia de la nación perdida inspira el patriotismo de los escritores, muchos de ellos rebeldes, perseguidos y emigrados a causa de este nacionalismo.
El genio de la poesía polaca fue
Adam Mickiewicz (1796-1885), cuyo poema «
Dziady» («Los antepasados») está inspirado en tradiciones legendarias del país y en su
Libro de la peregrinación polaca narra las desventuras de Polonia.
Juliusz Słowacki es el principal dramaturgo polaco del Romanticismo; escribe bajo el influjo de
Goethe y
Víctor Hugo y sobresale también como poeta, escribiendo leyendas nacionales. Por último fue un lírico muy original el visionario
Zygmunt Krasiński, de inspiración religiosa y dantesca. Éstos tres autores son conocidos como los
Tres Bardos (Trzej Wieszcze en
polaco). Otros autores importantes, pero pertenecientes a la rama del Romanticismo tardío, fueron
Cyprian Kamil Norwid y
Stanisław Wyspiański.
Romanticismo español
José de Espronceda (1808-1842) es el prototipo de poeta romántico en España. Liberal exaltado, activista político y lírico desbordado, su temprana muerte a los 34 años lo convirtió en el poeta del Romanticismo español por excelencia.
Durante la
Década Ominosa en España (1823-1833) vuelve a instaurarse un régimen absolutista, y quedan suspendidas todas las publicaciones periódicas, las universidades cerradas y la mayoría de las principales figuras literarias y políticas en el exilio; el principal núcleo cultural español se sitúa, sobre todo, en Gran Bretaña y Francia. Desde allí, periódicos como
Variedades, de
Blanco White, contribuyeron a fomentar las ideas del Romanticismo entre los exiliados liberales, que paulatinamente fueron abandonando la estética del Neoclasicismo.
Por otro lado, algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico exaltado está representada por la obra de
José de Espronceda, y la prosa por la figura decisiva de
Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado encarnan
José Zorrilla (dramaturgo, autor del
Don Juan Tenorio) y el
duque de Rivas, quien, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor representa los temas y formas del romanticismo exaltado:
Don Álvaro o la fuerza del sino.
Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la obra de
Gustavo Adolfo Bécquer, la
gallega Rosalía de Castro, y
Augusto Ferrán, que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de
Heinrich Heine y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes líricos, que tuvo amplia difusión impresa en esta época.
Romanticismo italiano
El Romanticismo
italiano tuvo su manifiesto en la
Lettera semiseria di Grisostomo al suo figliolo de
Giovanni Berchet (
1816) y destaca, sobre todo, por la figura de los escritores
Ugo Foscolo (1778-1827), autor del famoso poema «Los sepulcros», y
Giácomo Leopardi (1798-1837), cuyo pesimismo se vierte en composiciones como «A sí mismo», «El infinito» o «A Italia». El romanticismo italiano tuvo también una gran
novela histórica,
I promessi sposi (
Los novios), de
Alessandro Manzoni.
Romanticismo ruso[editar]
Romanticismo checo
Romanticismo portugués
El hecho decisivo en la introducción del movimiento fue la publicación del poema
Camoens de Almeida Garret en 1825, tras su viaje a Inglaterra, donde se imbuyó de los principios de esta estética. A una segunda generación de escritores románticos pertenecen
Castello Branco y
Julio Diniz.
Romanticismo húngaro y rumano
Romanticismo estadounidense
El Romanticismo
estadounidense, salvo precedentes como
William Cullen Bryant, proporcionó a un gran escritor y poeta,
Edgar Allan Poe, precursor de una de las corrientes fundamentales del
Postromanticismo, el
Simbolismo, renovador de la narración gótica y creador del relato policíaco, y a
James Fenimore Cooper (discípulo de las novelas históricas de
Scott), cuyo gran tema es la novela de pioneros. Se puede considerar un
postromántico al originalísimo pensador anarquista
Henry David Thoreau, introductor de ideas anticipadas a su tiempo como la
no violencia y el
ecologismo, autor de
Walden o La vida en los bosques y del famoso ensayo
Sobre la desobediencia civil. En los Estados Unidos también se habla de un grupo de ensayistas bajo la denominación de
Transcendentalismo que engloba a
Ralph Waldo Emerson y a Thoreau.
Romanticismo argentino
El Romanticismo tuvo su primera manifestación en la
Argentina con la aparición en
1832 del poema
Elvira o la novia del Plata de
Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada
Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario. El romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos locales y
gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con el romanticismo
uruguayo. En
Hispanoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada
Guerra de Independencia (1810-1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al
costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural.
Romanticismo colombiano
Surgió en el
siglo XIX y que representa el individualismo, la libertad de creación y la expresión artística, se convirtió en una actitud frente a la vida. En Colombia, coincide con la gesta de la independencia (1810). Se destacan algunos temas, como:
- El paisaje: El hombre romántico adapta el paisaje a sus sentimientos. Para algunos autores, esta temática es la que justifica la idea de la existencia del romanticismo en Colombia, ya que los autores europeos hablaban de la vuelta a la vida natural y su belleza.
- La exaltación de lo nacional y lo popular: a través de la voz o la actuación de diversos personajes se reconstruyeron aspectos del folclor y de las expresiones culturales del territorio colombiano.
- La vida y la muerte: El dilema existencialista se vio reflejado en novelas como María, en las que el hombre sufre por un destino que domina su voluntad. El amor que sienten Efraín y María se ve siempre afectado por los problemas sociales y cuando estos se resuelven, la muerte demuestra la imposibilidad de su amor.
Romanticismo mexicano
El romanticismo mexicano se distinguía por amalgamar el periodismo, la política, el positivismo y el liberalismo, pues surgió en los años previos a la
Revolución mexicana. El poeta
Manuel Acuña es posiblemente el máximo representante del romanticismo en México.
Otros romanticismos en Latinoamérica